Procesos de urbanización en la antigüedad

Gustavo Garza (1990) define el proceso de urbanización como un proceso de transformación secular de las estructuras rurales en urbanas. Según esta concepción, la urbanización se caracteriza por el desarrollo incesante de la división social del trabajo, que transfiere la fuerza laboral agrícola hacia actividades secundarias y terciarias; la modernización tecnológica de los procesos de producción; la creciente diferenciación política y social entre los sectores rural y urbano; y por dar origen a la ciudad estimulando la multiplicación de su número y el aumento del tamaño de las urbes existentes. (p.45)[1] El proceso de urbanización es una consecuencia del desarrollo económico que define a las ciudades como una entidad político-administrativa en un sistema donde existen actividades intensas entre diversos núcleos o centros de acuerdo a su actividad económica, especialización, nivel de concentración, etc. Esta visión con el tiempo ha evolucionado en la medida en que cambia su función desde una ciudad activa hasta una ciudad autosuficiente, por lo que el fenómeno de urbanización evoluciona paralelamente, dada su manifestación en la antigüedad mediante la fundación de nuevas ciudades y en la modernidad con la metropolización y conurbación, que hacen relevante la presencia de grandes conjuntos habitacionales.

La elección del sitio ha sido una práctica necesaria para la fundación de ciudades desde el comienzo de nuestra historia. Galantay (1975) menciona que los primeros asentamientos humanos en el mundo fundaron sus primeras ciudades designando lugares vírgenes en terrenos principalmente planos, en terrenos fértiles y comúnmente cerca de un cuerpo de agua; y los clasifica en Asentamientos agromilitares, ciudades comerciales, ciudades regionales y ciudades mineras. Estas distinciones van de acuerdo a su función, más que por su localización o por su forma, pues las colonias desde la antigüedad se fundan como respuesta a una ampliación del sector mercantil que suministra el capital para arriesgar en la aventura de la colonización y extender su comercio.[2]

En el caso de las ciudades de Oriente no hubo planificación de ciudades hasta la llegada de gobernantes poderosos que establecían las ciudades por convicción, superstición, estrategia o prestigio personal. Existen estudios que describen las características físicas de ciudades antiguas como Akheatón (1475 A. C.), Mesopotamia y Alejandría (331 A. C.) en las cuales ya existía una traza geométrica alrededor de un centro con un tamaño determinado, incluso los sumerios ya distinguían jerarquías de usos del suelo en sus palacios y espacios públicos. Este sistema, comúnmente cuadricular, estuvo limitado en las ciudades europeas, pero con grandes alcances, un ejemplo fue Dura-europos (Fundada por Alejandro de Macedonia y los Diáconos en 300 A. C.) que cuenta con manzanas de 70x35m y ancho de vialidades desde 7.5m a 12m; que actualmente son proporciones aceptables. En Roma sus principales asentamientos militares adoptaron el esquema de Castrum, trazado por un cuadrado de 50-100 Hectáreas y comunicado por dos vialidades principales (Cardo y Decamanus), compuesto por espacios estratégicos tanto para las actividades que la sustentaban, como de sus fortificaciones para defenderse, dejando al vacío su diseño de expansión, del cual se conurbaba caóticamente en la periferia con el paso de los años. Existen abundantes ejemplos similares en China (Lo-Yang y Changán), India (Fathpurskiri), Persia (Isfahan), Ciudades latinoamericanas y Europa Antigua., con características similares en cuanto a la elección del sitio de acuerdo a su diversificación de actividades y más tarde su especialización.

A partir de la Revolución industrial surgen las grandes ciudades, transformando su concepto. La identificación del sitio buscó ofrecer mejores condiciones espaciales para la explotación de recursos, industria y servicios, alojando a los trabajadores en las cercanías del centro de producción, a fin de minimizar los costos de transportación y fuerza de trabajo; siendo la fábrica el núcleo urbano principal de las nuevas ciudades. De acuerdo a diversos autores, refieren que el porcentaje aproximado de personas empleadas en la manufactura, en relación con el total de la población activa, asciende a más del 30% de la población en este periodo, y como consecuencia surgió la necesidad crecer sus ciudades en nuevos lugares dada la demanda de empleados que conformaban la fuerza del trabajo, y llevó a la consideración de fundar viviendas cercanas para los obreros que trabajaban principalmente en la manufactura. Con este esquema se fundan dos ciudades planificadas durante el siglo XVIII: Jekaterinburg en 1730 y las Salinas de Chaux en 1770, ambas especializadas en la fundición de cañones. Se situaban las plantas de producción en el centro rodeadas por las viviendas de los trabajadores. Con la situación económica y moral del trabajador que era explotado por la factoría, hizo posible el surgimiento del movimiento socialista por Marx y Engels, quienes señalaron el desarrollo industrial como monstruo tecnológico de la modernidad.

Entre los ejemplos de diseño de ciudades se encuentra la ciudad utópica de Victoria, Inglaterra, para una población de 10,000 habitantes, trazada por J.S. Buckingham (1849), quien señalaba a esa ciudad como umbral mínimo para el empleo en la producción masiva.[3] Derivado de este sistema espacial a partir de su visión económica, adquiere importancia el valor del suelo y la distribución espacial de las actividades básicas (por su función urbana, aquellas que generan ingresos a la ciudad como es el comercio de exportación y la industria) y no básicas de las ciudades (aquellas que soportan a la ciudad como educación, salud y esparcimiento), que trajo consigo distintos estudios urbanos que aún se siguen discutiendo hasta nuestros días.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

@manuelelihudiaz

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[1] Garza García, Gustavo. El Carácter metropolitano de la urbanización en México, 1900-1988. Estudios Demográficos y Urbanos 27, Volumen 5, Número 1. El Colegio de México. 1990.

[2] Galantay, Ervin Y. Nuevas Ciudades: De la Antigüedad a Nuestros Días. (Original publicado por George Braziller, inc.,Nueva York 1975 New Tows:Antiquity to the Present) Gustavo Gili, Barcelona. 1977. p. 18.

[3] Ibídem.

Publicado por elihudiaz

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