El debilitamiento de los gobiernos locales en la planeación

Parte del debilitamiento del Estado para dirigir la planificación, se explica por el grado de democratización de los actuales modelos republicanos en el mundo, que han creado autonomías municipales y estatales para el manejo de sus propios recursos, dejando un vacío que la administración pública vicia en la burocracia. En la actualidad, con los procesos imperativos de la globalización existen tres procesos que Friedmann (1999) identifica como reestructuradores del Estado:

  1. Ciertos poderes del Estado central están recayendo hacia arriba en nuevas formaciones a niveles globales y multinacionales; y hacia abajo, otorgando autonomía a las autoridades locales, especialmente en ciudades clave en la jerarquía mundial. (Principalmente en las grandes zonas metropolitanas del SUN y en específico referentes a las modificaciones al artículo 115 constitucional que se abordará en seguida);
  2. En el nivel de ciudad-regional: una búsqueda de nuevas configuraciones del Estado local para coordinar acciones regionalmente, a través de múltiples límites de gobiernos locales. (Inherente a la ausencia jerárquica de programas de ordenamiento de zonas metropolitanas), Y finalmente;

III.     Se presenta un creciente reconocimiento de que el Estado, especialmente a nivel local y regional, es incapaz de llevar a cabo sus responsabilidades conferidas, mantenerse competitivo en los mercados mundiales, mantener la paz local, preservar el entorno natural para beneficio de las presentes y futuras generaciones y proveer la necesaria infraestructura económica y social, a menos que trabaje mano a mano con el capital privado y especialmente el gran capital.[1] (Ejemplo de ello es la coparticipación de empresas privadas y los tres niveles de gobierno para la construcción de Ciudad Rural en Ostuacán, Chiapas, México 2008; con el apoyo de fondos de instituciones privadas).

La Ley de Planeación en sus artículos 8 y 9, establece para las Entidades Federativas y municipales sus respectivas atribuciones, confiriendo a los municipios la propuesta de fundación de Centros de Población (Ley de Planeación, Artículo 9, Fracción V). Esta autonomía no se presentaba en las anteriores etapas de urbanización desde la época colonial hasta la reciente modificación al artículo 115 constitucional, y ha sido objeto de once modificaciones (entre las más importantes la octava y la décima, publicadas en el Diario Oficial de la Federación en 1983 y 1999), acortando el margen de acción del Gobierno Federal pero fortaleciendo la libertad municipal especialmente en materia financiera, pues otorgan al ayuntamiento a que presente su propia ley de ingresos municipal (Fracción II), derogándose la protestad que le asistía al Gobernador del Estado. La modificación de este artículo establece por primera vez la competencia municipal de Desarrollo Urbano y determinó los servicios públicos mínimos de carácter municipal, como también la posibilidad de que el gobierno municipal obtuviera del concurso del Estado o se coordinara con otros municipios para la prestación de los mismos (la reforma de 1999 a la fracción III del mismo artículo, catalogó como funciones públicas los servicios municipales como son seguridad pública, tránsito, obras públicas de vialidades, parques y jardines).[2] Lo más relevante para la presente investigación es lo que dicta la Fracción V y VI;

Artículo 115. Los Estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa el Municipio Libre, conforme a las bases siguientes:

(…)

  1. Los Municipios, en los términos de las leyes federales y Estatales relativas, estarán facultados para:
  2. a) Formular, aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal;
  3. b) Participar en la creación y administración de sus reservas territoriales;
  4. c) Participar en la formulación de planes de desarrollo regional, los cuales deberán estar en concordancia con los planes generales de la materia. Cuando la Federación o los Estados elaboren proyectos de desarrollo regional deberán asegurar la participación de los municipios;
  5. d) Autorizar, controlar y vigilar la utilización del suelo, en el ámbito de su competencia, en sus jurisdicciones territoriales;
  6. e) Intervenir en la regularización de la tenencia de la tierra urbana;
  7. f) Otorgar licencias y permisos para construcciones;
  8. g) Participar en la creación y administración de zonas de reservas ecológicas y en la elaboración y aplicación de programas de ordenamiento en esta materia;
  9. h) Intervenir en la formulación y aplicación de programas de transporte público de pasajeros cuando aquellos afecten su ámbito territorial; e
  10. i) Celebrar convenios para la administración y custodia de las zonas federales.

En lo conducente y de conformidad a los fines señalados en el párrafo tercero del artículo 27 de esta Constitución, expedirán los reglamentos y disposiciones administrativas que fueren necesarios;

  1. Cuando dos o más centros urbanos situados en territorios municipales de dos o más entidades federativas formen o tiendan a formar una continuidad demográfica, la Federación, las entidades federativas y los Municipios respectivos, en el ámbito de sus competencias, planearán y regularán de manera conjunta y coordinada el desarrollo de dichos centros con apego a la ley federal de la materia.

En las últimas décadas, podemos distinguir la sobreregulación jurídica alrededor de la autonomía municipal manifestada en los resultados generales de sus administraciones públicas locales, tomando en cuenta que dicha autonomía ha sido isotrópica en la realidad del fenómeno urbano, que no ha logrado enfrentar el fenómeno metropolitano en su conjunto, presentándose casos de localidades urbanas dependientes a otros ámbitos de gobierno. Gran parte de las ciudades experimenta procesos de conurbación y metropolización, y no es posible delimitar el fenómeno urbano mediante competencias municipales, debido a que se extienden más allá del territorio de sus propias unidades político-administrativas. Las zonas metropolitanas siguen aumentando en la misma dinámica de conurbación, quedando la planeación urbana sin responsabilidad ante su conjunto; aunado a que no todos los municipios cuentan con el mismo presupuesto, presentan fenómenos particulares, capacidad administrativa diferentes, tiempos de administración distintos e inclusive de partidos políticos de diferentes orígenes partidistas; por lo que dicha autonomía debilita su papel al no contar con los instrumentos necesarios para afrontar dicho fenómeno.

En este marco, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) queda imposibilitada de obligar a los 345 Municipios más importantes del país (de ellos, 251 municipios centrales)[3] así como dirigir el Programa Nacional de Desarrollo Urbano, sino en coordinación con la Comisión de Desarrollo Metropolitano, las Entidades Federativas y Municipales para realizar convenios y acuerdos para “garantizar la participación de municipios en la planeación de su desarrollo”. Esto quiere decir que más de 167,000 kilómetros cuadrados del territorio nacional de las 56 zonas metropolitanas, están sujetas a la coordinación de sus respectivos gobiernos locales para enfrentar el fenómeno metropolitano y los constantes procesos de urbanización de los desarrolladores inmobiliarios.

Existen cinco factores fundamentales en la debilidad del Estado en la planeación; primero, debido a la inercia globalizadora del concepto de gobernabilidad, mediante el fortalecimiento de las autoridades locales bajo el discurso que lo urbano se trata de asuntos locales; segundo, el bajo perfil del discurso hacia el combate a la pobreza, que abarca todos los recursos del Gobierno Federal en las acciones de SEDATU en dicho sector; tercero, en el propio reconocimiento de las autoridades locales ante su falta de competitividad para enfrentar el fenómeno urbano ante su carencia de infraestructura, recursos (económicos y humanos) y competitividad; cuarto, a la dispersión normativa, en la que incurren diversos sectores que burocratizan su efectiva participación; y quinto, la falta de unidad y su incapacidad para formar acuerdos en las distintas fuerzas políticas y sociales, en un México multipartidista que no hace efectiva la rendición de cuentas para la administración pública local.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

@manuelelihudiaz

WP_20150824_15_49_33_Panorama.jpg

[1] Friedmann, John. El reto de la planeación en un mundo sin fronteras. Ciudades, Número 42, Abril-Junio de 1999. México. p. 5.

[2] Para abundar el debate entre función pública y servicio público que corresponde a los municipios a raíz de estas modificaciones se puede consultar el libro de Fernández Ruiz, Jorge. Servicios Públicos Municipales. Instituto Nacional de Administración Pública, UNAM. 2002.

[3] Sedesol, al establecer un universo de 56 zonas metropolitanas, determinó y clasificó el número de delegaciones y municipios que integran cada una de ellas con base a sus criterios en: Delimitación de las Zonas Metropolitanas de México 2005. SEDESOL, INEGI y CONAPO. México. 2005. p. 25. Municipios centrales. Corresponden a los municipios donde se localiza la ciudad principal que da origen a la zona metropolitana, los cuales se identificaron a partir de las siguientes características:

  1. Municipios que comparten una conurbación intermunicipal, definida ésta como la unión física entre dos o más localidades censales de diferentes municipios y cuya población en conjunto asciende a 50 mil o más habitantes.
  2. Municipios con localidades de 50 mil o más habitantes que muestran un alto grado de integración física y funcional con municipios vecinos predominantemente urbanos.
  3. Municipios con ciudades de un millón o más habitantes.
  4. Municipios con ciudades que forman parte de una zona metropolitana transfronteriza, con 250 mil o más habitantes.

Publicado por elihudiaz

Diseñamos en diferentes escalas, conceptos y rangos en diversos giros entre los que destaca el rubro habitacional, comercial y de servicios, desde pequeñas remodelaciones, proyectos plurifamiliares hasta proyectos urbanos.

Un comentario en “El debilitamiento de los gobiernos locales en la planeación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: