El caso de los promotores inmobiliarios y los arquitectos independientes con el coronavirus

Los constructores de la antigüedad y sus protectores actuales, hoy en día dos mundos diferentes

Es aburrido leer tanto material sobre el coronavirus, pero es nuestra actual realidad, no sabemos si dentro de los siguientes meses o años. No está a cuestionamiento que el virus persista o desista, sino la transformación profunda en la organización tan endeble de nuestra sociedad moderna. Cambiaron los esquemas de trabajo y también la forma de planear nuestras vidas, y poco se habla del medio en el cual se va a hablar en este espacio, que es el mundo de los arquitectos autónomos y de los promotores inmobiliarios.

Al respecto, existe el debate de qué profesiones son necesarias y cuales otras se refieren a actividades innecesarias. Una de las primeras medidas que se tomaron contra la pandemia fue enviar a todas las personas a sus casas, siendo éste el elemento fundamental donde las personas se sienten más seguras. Quienes las construyen, están aportando a que sea prevalente esta afirmación. Sin mayores adornos, se concluye que la construcción es una actividad esencial, no sólo la construcción de vivienda sino también de equipamientos, infraestructura y servicios básicos para sostener a la sociedad actual. Si no existiera la construcción de hospitales, actualmente sucede en México, no tendríamos la capacidad de curar a nuestros enfermos, o de líneas de agua potable, alcantarillado, etc, pero en general toda clase de construcciones son muy necesarias en esta nueva realidad.

Constructores de espacios públicos relegados al segundo término, después de los constructores de hogares.

Recientemente el inquilino de palacio nacional mencionó que no confía en arquitectos e ingenieros, ni a empresas porque son corruptos, desde su magnánimo punto de vista, y delegó a los ciudadanos comunes para que utilicen sus créditos para contratar a los maestros de obra y albañiles a construir su patrimonio. Eso nos recuerda a la antigüedad, nos retrocede a décadas en términos ideológicos y económicos, donde se creía que la autoconstrucción mejoraba la calidad de vida de las personas. Eso es totalmente falso en el siglo XXI, ya que se requieren de profesionales específicos, mismos que en estos momentos se están preparando para nuestra nueva realidad, en la cual se debe fortalecer el hogar como núcleo de resguardo, de protección, de supervivencia, y no como el simple espacio construido de la propiedad privada.

En el mundo actual existe un problema de liquidéz, y las empresas inmobiliarias están estancadas, muchas de ellas reestructurando su deuda, y otras vendiendo pasivos para solucionar su propia liquidez y subsistencia. Quizás es buen momento de comprar bienes inmobiliarios, para los que pueden hacerlo, y algunos asesores o brokers pueden ser capaces de reducir sus comisiones con el fin de vender y solucionar su propia situación económica. Pero a los propietarios no les conviene vender, porque ese dinero invertido en el banco puede no ser suficientemente seguro para aumentar su valor por la baja tasa de interés bancario; un mal momento para vender. El más desesperado puede ser el gran perdedor aquí, pero gana en su supervivencia.

Difíciles decisiones para todos

En esta situación emergen los especuladores inmobiliarios, aquellos que conocen los polígonos de actuación del gobierno de la Ciudad de México, o en las principales zonas metropolitanas del país, en donde a muchos propietarios les puede interesar vender o se puedan dejar convencer para vender en su desesperación, ya qué hay que recordar que en tiempos desesperados siempre están los oportunistas, cuando todos venden acciones en los mercados siempre habrá compradores y muy ávidos. En esta lucha ganarán las empresas más fuertes, como siempre. Lo más lógico para los propietarios es la renta en activos de bajo valor, en pequeños negocios emergentes, en espacios comerciales de primera necesidad, pero que en este momento están las reservas territoriales en stand-by hasta que la situación cambie favorablemente a las actividades normales. Todo lo que mueve al sector es el Riesgo, como principal factor.

Y por último se encuentran los arquitectos autónomos, quienes siendo calificados como corruptos, profesionistas no esenciales, se encuentran sin inversionistas para poder desarrollar proyectos y obras. Al ser un sector no competitivo para los jugadores anteriores, trabajando contra corriente en la marea de ataques a los empresarios y las escasas oportunidades, le quedan muy pocas alternativas, sin embargo hay características que pueden ser base para cambiar estrategias y serán mencionadas a continuación.

Actualmente la información y todas las actividades productivas están basadas en los medios electrónicos, si el internet se cae se va todo al precipicio en el confinamiento domiciliario normal. De esta manera, una estrategia casi obligada es desarrollar contenido digital, pero es consumida de manera muy efímera por las personas que usan sus teléfonos y computadoras, por lo cual este contenido debe ser muy sintético, llamativo y productivo. En otra perspectiva, la suma de todos estos contenidos podrían saturar el mercado y sería contraproducente para todos los emisores, los cuales podremos ahogar al sector, distorsionar nuestro trabajo a un simple concurso de ficción. Por tal motivo debe considerarse una estrategia de suministro de contenido inteligente, buscando sectores que están demandando ese servicio especializado, como renta de espacios comerciales, remodelación y suministro de espacios habitables, desarrollo de proyectos en terrenos con potencial de desarrollo, actualización de planos y levantamiento as built de construcciones con posibilidad de una futura compraventa, enseñanza y capacitación; sin saturar, sin perder el tiempo en llegar a una audiencia que no aportará un valor económico. Todo esto está basado al nivel de competencias de cada persona, en su búsqueda de oportunidades y preparación; aprovechando su tiempo para conocer nuevos programas, fortalecer el aprendizaje de algún idioma, actualizando su portafolio de proyectos, creando redes de contactos, y fortaleciendo su presencia como marca. Al final del día, será sobresaliente el contenido que proporcione un valor agregado que los distinga entre todo el universo que existe en el ciberespacio. Lo que se busca después de la era del coronavirus será el acercamiento a los seres humanos, a dejar esa publicidad por correo electrónico en donde estamos robotizando nuestro trabajo, en destinar nuestro trabajo en ayudar verdaderamente a las personas y no verlas como un símbolo de pesos.

El ayudar a los demás tendrá un peso mayor de satisfacción que el que tuvo el beneficio económico de los últimos años.

Desarrollo de portafolios de proyectos y actualización

A manera de conclusión.

La pandemia no es nuestra nueva realidad, es la forma en la que percibimos sus efectos en nuestra vida. Como dice Víctor Hugo Manzanilla, tenemos que estar trabajando en nuestra propia realidad, porque no existe la frase “cuando esta situación termine” dejando pasar el tiempo para esperar ese punto en el cual comencemos desde ceros. Dejemos de especular y pongámonos a trabajar, adelantándonos a ese punto para cuando suceda llevemos la ventaja de no empezar desde nada. Esta nueva realidad debe generar nuevas propuestas, no seguir con modelos antiguos o con fórmulas que les han dado resultado a las grandes empresas, ya que están considerando modificarlas también. No existen recetas y habrá mucha confusión porque la sobresaturación de contenido también generará un bajo nivel de entendimiento de este repentino problema que nos ha sucedido a todos los consultores inmobiliarios y trabajadores de la construcción.

Nuestro país necesita un nuevo liderazgo, y no se encuentra en el gobierno, saldrá desde las comunidades participando en su propio desarrollo, tal como lo establece el informe Brundtland respecto a la Sustentabilidad. Como conclusión final consideremos lo siguiente: con cada pérdida viene una ganancia.

Manuel Elihú Díaz

Arquitecto

Publicado por elihudiaz

Diseñamos en diferentes escalas, conceptos y rangos en diversos giros entre los que destaca el rubro habitacional, comercial y de servicios, desde pequeñas remodelaciones, proyectos plurifamiliares hasta proyectos urbanos.

2 comentarios sobre “El caso de los promotores inmobiliarios y los arquitectos independientes con el coronavirus

  1. Excelente texto, aunque, una precisión desde mi punto de vista, y conociendo cómo conocemos el negocio inmobiliario en nuestro país y principalmente en nuestra CDMX, el señor que hoy dirige nuestro gobierno, claramente no se refiere a los “freelancers” o empresarios independientes, como yo, sino al ya tristemente célebre Cártel Inmobiliario, que en efecto, ha generado una muy mala imagen a nuestra actividad profesional, la de diseñar, proyectar y construir, siendo esto paradójico pues no somos los arquitectos e ingenieros quienes hoy en día mueven los hilos inmobiliarios, sino personas de otro perfil profesional que ambiciosamente han exponenciado los costos de los bienes inmuebles, como consecuencia de corrupción y tráfico de influencias y sobornos, ofreciendo al mercado, productos francamente mediocres a precios de diamantes.

    Me da gusto saber de ti Elihú, desde la UAM que no sabía de ti.
    Éxitos como hasta ahora.

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