Ciudades Satélite

El concepto de Ciudades Satélite parte del concepto de la teoría del lugar central, y se define como la ciudad cuyo rango inferior dentro de una aglomeración urbana la hace depender de una ciudad principal, a cuya área de influencia pertenece. Sus habitantes satisfacen en ellas sus necesidades primarias, mientras que las de un determinado nivel han de satisfacerlas en la ciudad central. Esta modalidad de ciudades se desarrolla bajo ciertas características como son el aprovechamiento de zonas contiguas al núcleo central en suelo más barato o en la búsqueda de privacidad, sin embargo aquellas aglomeraciones de bajo perfil terminan convirtiéndose en ciudades dormitorio.

No es un concepto nuevo, y un ejemplo es la ciudad de Chapinero (Bogotá, Colombia) que figuró como un barrio aislado de Bogotá en 1880, cuando los bogotanos comenzaron a abandonar la parte alta de la ciudad (Barrio de la Candelaria) que no podía crecer más, dirigiéndose hacia los caminos de occidente y norte para fundarla, declarado el primer barrio satélite de Bogotá.[1] Se estableció en quintas ante el deseo de los habitantes de alejarse de las epidemias en Bogotá, buscando campos más abiertos, en el cual encontraron precios más económicos para construir casas amplias y a mismo tiempo tener una buena comunicación con la ciudad. Al principio fungió como centro de descanso, pero luego de establecerse un tranvía en 1833 comenzó su crecimiento con la llegada del ferrocarril en 1892, logrando consolidarse como un centro comercial donde abundaron mercados y almacenes.[2] En México, Mario Pani elabora el Plan Maestro de Ciudad Satélite, (Estado de México, 1957) basado en las experiencias de Herman Herrey (1944) en Manhattan, con la idea de crear una zona habitacional similar a los suburbios estadounidenses en el cual los residentes no tuvieran necesidad de salir más que a sus destinos de trabajo en la ciudad principal a través de vialidades de acceso, aunque tardó relativamente poco en conurbarse. Ciudad Satélite tuvo un atractivo comercial que atrajo grandes inversiones a los desarrolladores quienes fraccionaron diversos terrenos adyacentes con el paso del tiempo hasta conurbarlo en el continuo de la Ciudad de México. El éxito de estas ciudades está en función de su cercanía e independencia a un gran centro urbano, pero no a su conurbación, que le añade demanda de bienes y servicios imprevistos al núcleo central.

Ciudad Satélite no alcanzó a cubrir el concepto original de los planificadores (ya sea por cuestiones políticas o la rápida conurbación que sufrió a lo largo del tiempo). Como han mencionado los desarrolladores inmobiliarios, al fraccionar en terrenos baratos en zonas localizadas en la periferia, establecen desarrollos justificados como ciudades satélite, perdiendo su perfil urbano para convertirse en ciudades dormitorio que posteriormente abandonan sus residentes. En este modelo, la elección del sitio funge como estrategia de planeación urbana, cumpliendo con las siguientes características principales: que sean zonas contiguas a la ciudad central,[3] cuenten amplia accesibilidad de comunicación con ésta (mediante vialidades y variedad en modos de transporte) y satisfagan los bienes y servicios locales en a su propia área de influencia.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

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[1] Martínez, Carlos. Bogotá: Sinopsis sobre su Evolución Urbana. Editorial Escala, Bogotá. 1983. p.152.

[2] Ibídem.

[3] Ciudad Central o Ciudad Principal, es la Unidad política-administrativa de mayor tamaño que consolida la oferta de bienes y servicios dentro de su determinada área de influencia.

Teoría de Base Exportadora

Esta teoría se fundamenta en la experiencia estadounidense para planear las regiones que no se desarrollan en forma gradual a partir de la autosubsistencia mediante el concepto de potencial exportador, que es un referente importante en nuevas ciudades. La existencia de modelos para cuantificar las interrelaciones regionales no sólo depende de las diversas perspectivas de análisis del sitio, sino también de componentes que determinen la dinámica del espacio, como son los aspectos económicos, sociales, políticos, ambientales, tecnológicos y culturales. Douglas North (1970) introduce la teoría de base exportadora al explicar que “muchas regiones nuevas en Estados Unidos se desarrollaron alrededor de una o dos mercancías exportables y ampliaron su base exportadora sólo después de que habían reducido los costos de transporte”. La aplicación del modelo es cuantitativa y divide la economía local de la ciudad en dos sectores: el sector base y el de servicio. Las actividades relacionadas con la exportación de bienes y servicios de la región generan el ingreso base, pero la venta de estos dentro de la región constituye el sector servicio o no base.[1] La ecuación resultante del indicador de base exportadora es la división entre el sector base sobre el no base, y unas de las variables más comunes utilizadas es el empleo, el ingreso regional y el PIB, información que se obtiene por encuestas o bases de datos censales.

Entre las limitaciones de este modelo resalta la eliminación de ciudades no competitivas que provoca desigualdades regionales debido a la diferencia en la dotación de recursos como también a la demanda externa que generan los mismos. A mayor crecimiento en las regiones de base exportadora, se requieren mayores inversiones en actividades complementarias, demandando recursos imprevistos de otras regiones; y cuando las variables son el capital y el trabajo, las diferencias comenzarán a disminuir en las regiones menos competitivas.[2] Otra visión, como la de Salguero Cubides (2006) menciona que esta teoría enfatiza el concepto de exportación en el desarrollo regional, descuidando el incremento de otros factores de desarrollo tales como; el gasto gubernamental en la región, las inversiones en actividades regionales, la inmigración y el surgimiento de liderazgos.[3]

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

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[1] Vite Pérez, Miguel Ángel. Procesos urbanos. Las Ciudades en el Desarrollo Regional: Una perspectiva Regional. Revista Bien Común y Gobierno. Partido Acción Nacional. 1996. p. 6.

[2] Herrera Ramos, J. Mario. Hacia una revisión de las teorías de desarrollo regional, en XII Seminario De Economía Urbana y Regional 2002. Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio Mexiquense, A.C. 2002. pp. 3 y 4.

[3] En otro estudio, Douglas North en Institutions, Institucional change and economic performance (1990) expone su Teoría de Desarrollo Regional sostiene que una región se desarrolla con base a tres factores: la modernización de las Instituciones, Población y; Transporte y comunicaciones.

Teoría de Localización y estructuración del espacio

Esta teoría más tarde la hizo vigente William Alonso (1964) cuando explica cómo varía la renta del suelo con respecto a la distancia del mercado traducido en los precios de la tierra y en el costo del transporte. La primera publicación de esta teoría la elabora J. H. Von Thunen (1826) llamada teoría de ubicación que elaboró desde el punto de vista agrícola, estableciendo el concepto de Renta de Localización. En su modelo de distribución espacial, Thunen aplica un método científico que evita costos de desplazamiento en el cual, la renta varía con la distancia con respecto al mercado, dentro de un espacio isotrópico y aislado: proponiendo un esquema aplicado al mercado agrícola que compra todo el producto de la región obteniendo un costo mínimo de transportación. El estudio toma como variable la distancia desde la granja hasta el pueblo central de comercio, determinando un umbral de menor costo y mayor plusvalía.[1] Lo interesante de este modelo para esta tesis es comprender porqué el valor del suelo es más barato en las zonas periféricas de las grandes ciudades, donde es más viable la compra del desarrollador inmobiliario con respecto a aquellas que están al interior de las zonas urbanas.

La limitación de este modelo es el concepto de “Estado aislado” tomando en cuenta un solo centro y un solo mercado, siendo un esquema poco probable en la realidad debido a que no se encuentran estos espacios homogéneos en la geografía y tampoco toma en cuenta los medios de transporte modernos. Aplicando este modelo a la realidad se presenta en las regiones económicas de escala global, en las cuales existen grandes distancias de mercado como el caso de los tratados de libre comercio entre países a nivel mundial.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

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[1] Salguero Cubides, Jorge. Enfoques sobre algunas teorías referentes al desarrollo regional. Sociedad Geográfica de Colombia. Academia de Ciencias Geográficas. Colombia 2006. p. 8.

http://www.sogeocol.edu.co/documentos/Enf_teo_des_reg.pdf  (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

 

 

Teoría de Localización Industrial

Debido al desarrollo económico en el espacio territorial, esta teoría se refiere a la localización geográfica de elementos urbanos de acuerdo a su participación en la economía local. Sus principales teóricos son Leon Moses (1958) y Wilhelm Launhardt (1900), sin embargo la más popular es el trabajo de Alfred Weber (1909) en su teoría de Localización Industrial, que analiza la distancia entre los recursos, la producción del producto y el mercado. Entre sus conclusiones señala la importancia de la minimización del costo del transporte y la elaboración de un esquema de círculos concéntricos de costos de materiales y distancias. Lo relevante en esta teoría su propuesta de localización de centros de producción en zonas estratégicas que minimizan los desplazamientos, siendo una estrategia que beneficia a la economía local en sus costos de movilidad. Dentro del modelo se establece un índice de materiales, en el que se divide el peso de los recursos utilizados entre el peso del producto elaborado, abordando el tema del costo de transporte en función de sus distancias.[1]

Las limitaciones de esta teoría son el enfoque hacia la industria pesada y desde un punto de vista que considera los recursos, la fábrica y el mercado en puntos fijos. Aunque ya considera factores de mano de obra y economías de aglomeración no considera las fuentes de energía, no previene el agotamiento de los recursos ni el impacto de la competencia del suelo que genera la plusvalía de localización  industrial, pero lo que más se le ha criticado es no tomar en cuenta los costos de la extracción del producto ni los costos de almacenamiento del mismo, siendo factores que aumentan considerablemente su precio final.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo.

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[1] Navarro Delgado, Edgar Román. Terciarización, usos del suelo y comercio informal en la ciudad de México; estudio de caso: Delegación Venustiano Carranza. Tesis. IPN. 2006.

Polos de Desarrollo

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A los políticos, empresarios y algunos desarrolladores inmobiliarios se les hace fácil mencionar cualquier obra o intervención como “polo de desarrollo”, pero ¿en qué consiste?, ¿Cuáles son sus características?, ¿Cuáles son sus limitantes?. Francois Perroux en 1955 establece su término aplicado al crecimiento económico después de los cambios intraindustriales e interindustriales de mitades del siglo XX como concepto de “centro de producción”, objeto de criticas en diversos documentos de investigación,[1] aunque concurrentemente regresa el interés con el paso del tiempo en temas de planificación regional. Ha sido un modelo adoptado como estrategia en los planes de desarrollo de España entre 1964-1975,[2] definiendo al Polo como una aglomeración simplemente o una concentración en un sentido abstracto, aunque también puede reconocerse a través del término de polarización en inglés cuando los polos son extremos opuestos que atraen elementos situados entre ellos, aunque para el significado francés existan más de dos polos a la vez. Perroux señala que el crecimiento económico no aparece en todos los lugares al mismo tiempo, sino de un determinado punto geográfico, para después difundirse a través de diferentes canales de intensidad variable. Lo define como un conjunto industrial imbricado en torno a una dinámica industrial central a través de una serie de eslabonamientos de insumo-producto-mercado que incentivan acciones de política regional encaminadas a la concentración geográfica de la actividad económica como factor de desarrollo.[3]

Un enfoque aplicado a las consecuencias socioeconómicas, define el polo de desarrollo como una unidad motriz capaz de aumentar el producto, modificar las estructuras, engendrar cambios en los tipos de organización, suscitar progresos económicos o de favorecer el progreso económico.[4] Más tarde J. R. Boudville, S.R. en Problems of regional economic (Edimburgo. 1966)[5] contrapone en el concepto de Perroux el carácter regional de espacio económico, tomando en cuenta tanto los factores de localización como también de economías de aglomeración, distinguiendo tres tipos de región: Región Homogénea, Región Polarizada o nodal y Región de Planificación. Para Tormod Hermansen (1977) la Teoría de los Lugares Centrales podría considerarse complementaria a la teoría de Polos de Desarrollo, siendo la teoría de Boudeville la que explica el impacto en el desarrollo producido por la existencia de polos localizados en el espacio geográfico, no es en sí misma una teoría de localización que pudiera explicar dónde están los polos de crecimiento o dónde se localizarían en el futuro.[6]

Entre las debilidades de este concepto además de adoptar un concepto localista, presenta alteraciones en las actividades regionales, dado que el crecimiento es desequilibrante, particularmente en el aspecto espacial, y la existencia o creación de polos de desarrollo puede tender a acentuar dicho fenómeno.

Manuel Elihú Díaz

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

@manuelelihudiaz

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[1] Se puede consultar en Armstrong, Warwick. Crítica de la teoría de polos de desarrollo. 1973, abril. Publicado en: Eure: Revista Latinoamericana de Estudios Urbano Regionales, v.3:n.7(1973:Abr.)-n.10(1974:Sep.), n.7, pp. 113-123.

[2] Concepto de Polos de Desarrollo. Economía 48. Diccionario de Economía. España. 2209. www.economia48.com (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[3] Salguero Cubides, Jorge. Enfoques sobre algunas teorías referentes al desarrollo regional. Sociedad Geográfica de Colombia. Academia de Ciencias Geográficas. Colombia 2006. pp. 13.

 http://www.sogeocol.edu.co/documentos/Enf_teo_des_reg.pdf  (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[4] Portnoy, Leopoldo. Los Polos de Desarrollo y la Integración en América Latina. Desarrollo Económico. Vol. IV No. 14-15. 1964. www.educ.ar (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[5] Ibídem.

[6] Posada, Luis Javier. Los Fundamentos económico-espaciales de la teoría de centros de desarrollo. Revista Agricultura y Sociedad. Año 1978, No. 6.  Enero-Marzo. España. pp. 137-180.

Teoría del Lugar Central

 

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El Lugar central se refiere a un territorio donde la generación de actividades gira en torno a un centro. Contempla un sistema de ciudades integradas en una jerarquía urbana en la que la localización, tamaño y número de localidades responden al comportamiento de la oferta y la demanda.[1] Si bien es un tema geográfico, se establece como una teoría de sistemas aplicada al orden de las ciudades, y surge a través de Walter Christaller (1933) cuando publica Los lugares centrales en Alemania meridional el cual elabora un modelo teórico para el estudio de la distribución de los asentamientos humanos que a partir del tamaño, número, y distribución geográfica, los clasifica como centros proveedores de bienes y servicios para la población circundante; denominándolos como lugares centrales. En el esquema general, Christaller elabora una gráfica que explica estos centros dentro de una red de áreas de influencia en hexágonos (por ser una figura más aproximada al círculo) que dejan pocos vacíos de oportunidad hacia otros subcentros. Los servicios tienden a localizarse en un punto central con respecto a los clientes dispersos, manteniendo un máximo de utilidades y un óptimo abastecimiento.[2] Más tarde Harvey Perloff (1960) aplica esta teoría para las ciudades de Detroit, Dallas y Atlanta en el concepto de ciudades con economías regionales; y otras como Nueva York, Washington y Los Ángeles como ciudades productoras de bienes y servicios a todo el país.[3] Lo interesante de esta teoría a parte de explicar los patrones espaciales de la actividad económica, es el enfoque regional, al argumentar que las ciudades funcionan como centros que organizan la producción de una región y el intercambio de estos productos con otras regiones. Otro aspecto fundamental de los lugares centrales es la explicación del patrón de centralización en los asentamientos humanos, generado por un centro que presta servicios a un área circundante, centralizando el costo del producto que se incrementa en función de los factores de distancia y precio de transportación; y de igual forma explica que la capacidad de compra de la población de un producto disminuye en función de su costo y de su distancia. Esta teoría menciona la presencia de un área de influencia en torno a un producto, bien, o servicio el cual dejaría de ser rentable el adquirirlo en función de la existencia de otro más próximo.

Entre las principales limitaciones de los lugares centrales, se encuentra el supuesto de los espacios homogéneos y el no tomar en cuenta la gama de competitividad de diferentes tipos de bienes y servicios dentro del mercado, con la introducción de nuevas tecnologías que actualmente acercan la oferta de servicios, hacen que la red sea aún más compleja y no sea tan importante la variable de distancia física. La explicación de homogeneidad de la actividad económica en el territorio no permite articular argumentos convincentes del porqué existe una aglomeración de personas y actividades en unos cuantos puntos geográficos, más que una distribución uniforme o en todo caso, dispersa.

 

Manuel Elihú Díaz

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

@manuelelihudiaz

 

[1] Vite Pérez, Miguel Ángel. Procesos urbanos. Las Ciudades en el Desarrollo Regional: Una perspectiva Regional. Revista Bien Común y Gobierno. Partido Acción Nacional. 1996. p. 2.

[2] Salguero Cubides, Jorge. Enfoques sobre algunas teorías referentes al desarrollo regional. Sociedad Geográfica de Colombia. Academia de Ciencias Geográficas. Colombia 2006. p. 9.

[3] Esta definición más tarde la adopta Otis D. Duncan (1960) en su publicación “Metropolis and Region” y también Brian Bery (1964) establece una relación entre en la Teoría General de Sistemas, Distribución de la Población y la Teoría del Lugar Central.

Clasificaciones urbanas y Regionales

Para afirmar que la escala y la concentración son dos características que distinguen a la ciudad y región, se puede establecer que es necesario conocer la magnitud y características de sus fenómenos intraurbanos e interurbanos; así como el nivel de planeación que se quiera analizar. En la experiencia Mexicana, la principal característica del sistema urbano es el carácter altamente concentrado de la Ciudad de México (Garza, Gustavo 1998), en la cuál después de 1980, existía un sistema nacional de 229 ciudades donde la mitad de la población se concentraba en 4 de ellas.[1] Esto no determina que exista una concentración de ciudades que formen una sola región, aunque el patrón que sigue este pensamiento es el de establecer que en la región (al igual que en la ciudad) existe aglomeración, destacando que la magnitud de la visión regional se manifiesta en cuanto a la movilidad interna y migración entre ciudades.

En el caso de la Ciudad de México se organiza en torno a un núcleo central ubicado en la delegación Cuauhtémoc, donde se concentra el poder y el desarrollo económico, presentando continuidad urbana hacia sus periferias. En las últimas décadas ya no se le considera a éste el centro de la ciudad en el sentido más tradicional, debido a que se expande en zonas con usos de suelo mixto hacia zonas habitacionales contiguas que forman la ciudad interior. [2] Aún cuando este núcleo central[3] se estructure como metrópoli, también se estructura en torno a centros de viejos poblados (como San Ángel, Tacuba y la Villa), estructuras viales importantes (como Insurgentes, Reforma, Tlalpan, Circuito Interior), concentraciones de actividades (industriales, administrativas, de comercio, servicios y equipamientos), consolidados durante décadas junto con diversos núcleos, formando un sistema de varias ciudades funcionales en el interior de la Zona Metropolitana del Valle de México. La ciudad es un complejo proceso de diferenciación social y funcional entre las zonas habitacionales que intensamente se suma a las características del mercado de trabajo, y contribuye a generar diversidad de actividades, diferenciando el espacio urbano. Este tipo de movimientos, llámensele metropolitanos e Inter.-municipales[4], se les llaman intraurbanos (Corona C. Chávez & Gutiérrez M. 1999),[5] presentando procesos de urbanización con crecimiento diferencial y por ende, su complejidad urbana se acrecienta cuando se conurban con otras estructuras similares, que obliga a cambiar la perspectiva analítica a escala nacional, la cual se le reconoce como una región.

Cada región esta formada por tres componentes: un núcleo central, zona de influencia directa y una periferia regional. En el caso de la Ciudad de México, el núcleo central está representado por la Zona Metropolitana del Valle de México, rodeada por una corona regional de ciudades (Toluca, Cuernavaca, Cuautla, Puebla, Tlaxcala y Pachuca) y una amplia periferia regional compuesta por núcleos que se localizan sobre ciertos ejes transregionales, como Huejutla, Teziutlán, Ciudad Serdán y Tehuacán, que podrían vincularse con los lugares centrales de las regiones vecinas, antes que con los de su propia región.[6]

Las clasificaciones de ciudades se logran al identificar el grado de apertura e integración que puedan tener en un subsistema regional. En la estructura interna de las ciudades ocurren intercambios horizontales que ocasionan desigualdades internas, pero esto no significa que la ciudad vulnere núcleos urbanos poco competitivos, dado que ya se encuentran integrados, y por tal motivo no pueden ser autónomos. En la región puede ser más compleja la integración de una ciudad al subsistema debido a que existen intercambios verticales que generan ingresos regionales ocasionando dependencia a otras, y en contraparte, cuando existe una buena integración de ciudades existe mayor autonomía del sistema.

Una distinción de ciudades, se presenta por la jerarquía que ocupan respecto a su clasificación de ciudades de tipo primacía, como son las ciudades globales, las zonas metropolitanas, ciudades medias, etc.; diferenciando sus funciones y nivel de participación geográfica. Las ciudades participan en el sistema de ciudades de acuerdo a un complejo características de acuerdo a su función, jerarquía, área de influencia y sus interacciones; que en la medida de sus capacidades se integran a regiones. Independientemente de la escala de  planeación, la región suele considerarse en el fenómeno Megalopolitano que establece competencias entre las ciudades con mayor intercambio de bienes y servicios, dadas sus funciones regionales, aunque algunas no tienen esa capacidad  y tienden a subordinarse a otros sistemas regionales, como aquellas ciudades que se mantienen distantes al sistema regional al que pertenecen por su incapacidad de competencia para intercambiar bienes y servicios, [7] las cuales sólo alcanzan un nivel mesoregional, y así mismo aquellas ciudades que sólo satisfacen funciones locales se les llamaría microregionales (Kunz, Ignacio. 2003).

La región no puede comprenderse sin las zonas metropolitanas que la conforman. La región puede determinarse al aplicar variables de densidad de población, nivel de urbanización, continuidad física (medida por la distancia de sus núcleos centrales), valor agregado en manufacturas, comercio y servicios; aplicando índices de urbanización que pueden delimitar zonas que tienen características de integración al subsistema regional.[8] A pesar del grado de concentración que alcanza la región central de nuestro país, es probable que enfrente una nueva vulnerabilidad en términos regionales. En el proceso de reestructuración territorial vigente a nivel mundial, cada región aporta su propia área de influencia constituida por una red urbana y un subsistema regional de ciudades. El de la Región Centro es débil en términos globales pues está formado únicamente por 48 localidades mayores de 15 mil habitantes, de las cuales, además de la Zona Metropolitana del Valle de México cuyo dominio sobre el conjunto es alto, sólo Puebla ha alcanzado un rango de metrópolis regional[9], mientras que las otras cuatro (Toluca, Cuernavaca, Tlaxcala y Pachuca), se encuentran en la fase inicial de desarrollo metropolitano; y el resto se ubica en rangos menores a los 50 mil habitantes.

Manuel Elihú Díaz

Arquitecto, Maestro en urbanismo

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[1] Garza García, Gustavo. Evolución del Sistema de Ciudades en México, 1960-1995. Revista Demos. El Colegio de México. 1998. pp. 23-25.

[2] Salazar Cruz, Clara Eugenia. Espacio y Vida cotidiana en la Ciudad de México. El Colegio de México. 1999. pp. 66-69.

[3] La Ciudad interior junto con su área de influencia.

[4] Graizbord, Boris & Mina Valdés, Alejandro. Seminario Nacional sobre Movilidad Territorial, Distribución Espacial de la Población y Procesos de Urbanización. Somede 1993. Espacios Demográficos y Urbanos 27. Volumen 9, Número 3. 1994.

[5] Dinámica Migratoria de la Ciudad de México. Gobierno del DF.1999. pp.41-80.

[6] Gobierno del Distrito Federal. Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México. 1998.

[7] Desde el punto de vista de su participación con al sistema, aunque geográficamente se encuentre en la región, ejemplo de ello es Querétaro, quien se encuentra mayormente integrado al sistema urbano del bajío, aunado a la distancia de su zona metropolitana con la de la ciudad de México, lo cuál descarta su inclusión en el sistema regional, a pesar de su localización.

[8] Ibídem.

[9] Ibídem.

Experiencias similares a los DUIS

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Es difícil establecer un comparativo de distintos desarrollos urbanos integrales y sustentables en el mundo para referir un esquema o un modelo que ejemplifique construcciones semejantes, debido a que su definición es inherente a los fenómenos urbanos, como también a los efectos particulares de los países. Partiendo de la definición utópica de los Desarrollos Urbanos Integrales y Sustentables (DUIS) propuestos hace algunos años en México, surge necesario ejemplificar aquellas similitudes entre sus modalidades y características.

Portney (2003), distingue en sus ejemplos de ciudades norteamericanas sustentables a Olimpia, Washington; Boston, Cambridge y Brookline, Massachussets; Cleveland, Ohio; New Haven, Connecticut; Denver, Colorado; y Santa Bárbara, California; sin embargo se presentarán a continuación otros casos que diversifiquen el análisis y aporten un panorama general de lo destacado que se realiza en el mundo. Cabe señalar que en el tema de ciudades sustentables, la relación de escala impide establecer un comparativo de DUIS con ciudades consolidadas durante décadas, por lo que su ideal serán los casos de nuevas ciudades más que a los proyectos de redensificación, aunque lo relevante será mencionar sus superficies, densidades, características principales que la definen sustentable, y posteriormente presentar experiencias en México para establecer consideraciones generales en un breve marco comparativo.

Ciudad de Canberra (Australia. 1911). Tiene una superficie aproximada de 80,000 Hectáreas y una población de de 300,000 habitantes. Fue uno de los ejemplos más importantes del siglo XX como Nueva Ciudad en Australia, la cual ha sido calificada por la OCDE como un posible paradigma de ciudad sustentable en el siglo XXI, y el mejor ejemplo de Renacimiento Urbano.[1] Fue diseñada en 1911 por el arquitecto estadounidense Walter Burley Griffin (1876-1937), planeada para que la población viviera y trabajara sin realizar recorridos interurbanos, y tuvo una segunda intervención en la década de 1980 cuando se vuelve gobierno autónomo. Lo relevante en este proyecto es la constante adecuación del gobierno local al término sustentable en la ciudad, debido a una sólida cultura de planeación sustentable y una visión de constantes innovaciones que buscan año con año elevar la calidad de vida de su población, aunado a una planeación contenida en su Estrategia Nacional de Desarrollo Ecológico Sustentable.[2] Su estructura urbana se conforma por 7 distritos que a su vez se subdividen en barrios, que cuentan con sus propios centros de usos mixtos. Se considera a si misma sustentable por su desarrollo económico, pues a parte de tener el mas alto nivel de ingresos a nivel nacional, la ciudad está especializada en la Administración Pública, Software y Defensa que emplea a casi la mitad de sus habitantes. Respecto al transporte, de acuerdo a una encuesta, los habitantes usan más la bicicleta que los autobuses urbanos; haciendo énfasis a la protección del medio ambiente mediante utilización de energías de bajas emisiones contaminantes, por lo que la OCDE resalta su extraordinaria calidad del aire.[3]

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Canberra por su escala, es un referente para comparar proyectos en nuestro país como Ciudad Caucel, conurbado a Mérida Yucatán, con una proyección de 140,000 Viviendas en sólo 3,600 Hectáreas; encontrándose una preocupante diferencia de densidades, siendo una variable importante en la calidad de vida en ambos desarrollos. Las ciudades de estas magnitudes llevan a cambiar la escala de planeación hacia una visión regional, sin embargo existen otros ejemplos en una escala menor a lo que se busca en este marco referencial, como son los siguientes.

Otay Ranch (San Diego, California, Estados Unidos. 1989) es un conjunto urbano de 5,700 Hectáreas donde viven más de 20,000 habitantes, aunque está proyectado para 80,000 habitantes en el año 2020 con la construcción de 27,000 viviendas formando 11 comunidades. Casi la mitad del desarrollo se va a conservar como espacios abiertos  (62% del total) y el proyecto contempla usos del suelo mixtos como plazas públicas, librerías, centros deportivos, equipamientos básicos; redes de transporte tipo trolebús, reciclaje y sistemas de ahorro de energía. El plan original proyecta la generación de 47,000 empleos, y un 40% del total de viviendas destinado a familias de menores ingresos.[4]

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Communications Hill (San José de California, Estados Unidos. 1991) desarrollado en una zona montañosa de 200 Hectáreas con una población de más de 40,000 Habitantes. Está conformado por diversos barrios integrados mediante plazas públicas, incluyendo usos mixtos, centros comerciales, parques e instalaciones deportivas.[5] Miguel Ruano (1999) lo considera un Ecourbanismo por su forma física en un emplazamiento montañoso, más que por sus acciones sustentables, destacando sus parques y espacios abiertos en gran parte de su superficie; la utilización de ciclo vías que conectan con estaciones de tren ligero y sus recorridos peatonales.

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Europôle Méditerranéen de l’Arbois (Arbois, Francia. 1994) es un desarrollo urbano de usos mixtos, planeado como un centro de innovación tecnológica cerca de la ciudad de Marsella. Se encuentra comunicado mediante una estación de tren rápido, autopistas y utilización de transportes ecológicos, cuenta con estrategias de cuidado local del ecosistema, recolección y reciclaje de agua potable, sistemas de riego con agua de lluvia, generación de energía solar y por viento para un conjunto de equipamientos, centros educacionales y deportivos, centros de investigación, unidades académicas, laboratorios y departamentos especializados en medio ambiente en una superficie de alrededor de 1,000 Hectáreas. Se tomó como ejemplo dada su vocación de centro de negocios, siendo un ejemplo de aglomeración de equipamientos, como opción de desarrollo urbano integral y sustentable.

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Hábitat Simbiótico (Tokio, Japón. 1994) es un conjunto urbano diseñado por Iwamura Atelier Co. Ltd., oficina de la vivienda y Gobierno Metropolitano de Tokio, que se encuentra en una zona urbana ya consolidada. Se trata de un complejo urbano de gran dimensión que ejemplifica un proyecto de regeneración y redensificación urbana en la zona metropolitana de Tokio. Sus características abarcan proyectos específicos en Tokio y la aplicación de programas ambientales, nuevos equipamientos, sistemas de reciclaje, plazas públicas, una estación de ferrocarril, usos mixtos del suelo, aprovechamiento de energías de bajas emisiones contaminantes y múltiples edificaciones de usos mixtos que incluyen departamentos con oficinas y comercios en planta baja; destacando su diseño vertical dado el breve espacio público local.

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New Town Williamsburg (Williamsburg, Virginia, Estados Unidos. 1995) es un desarrollo sustentable planeado en un polígono de actuación de 240 Hectáreas que tiene una proyección de 3,000 a 5,000 habitantes y una generación de 5,000 a 10,000 puestos de trabajo. Su Plan Parcial proyecta un diseño bioclimático a escala de conjunto e individual, destacando la presencia de caminos para realizar recorridos peatonales, usos mixtos, industrias ligeras, vialidades de acceso y equipamientos que evitan desplazamientos innecesarios al exterior.[6]

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Barrio Solar (Unterer Wöhrd, Ratisbona, Alemania. 1996) diseñado por Norman Foster and partners, es un desarrollo establecido en una isla para albergar hasta 100,000 habitantes. Destaca por su sistema de ahorro de energía y un sistema de reducción de emisiones; su construcción implicó el uso de materiales de construcción y energías renovables. Fue planeado mediante políticas de reciclaje, diseño bioclimático a nivel urbano y pié de casa; es relevante por su reducción en tiempos de viajes, reducción de la movilidad interurbana y modos de transporte ecológicos; y también por la utilización de sistemas de ahorro energético, reciclaje para consumo interno y reutilización del agua de lluvia.[7]

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Dongtan (Isla de Chongming, Shangai, China. 2007) se localiza en una isla dentro del radio de influencia de la zona metropolitana de Shangai. Es un proyecto que combina actividades urbanas y rurales en un terreno de 8,400 Hectáreas que funciona como ciudad satélite, proyectado sostener a 500,000 habitantes al largo plazo. El proyecto consiste en áreas habitacionales de baja densidad y zonificaciones de usos mixtos e industria ligera. El proyecto obtuvo el Certificado de Reducción de Emisiones emitido por United Nations Framework Convention on Climate Change debido a sus proyecciones en la disminución en el consumo energético y en las emisiones de CO2 ; siendo relevante la aplicación del “modelo de recursos integrados” que en la práctica utiliza una planta de tratamiento que recicla los desechos de cáscara de la producción de arroz, que al quemarla sirve para producir energía eléctrica pública al desarrollo, la cuál tendrá la capacidad de vender sus excedentes a la ciudad de Shangai.[8]

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Ciudad Rural (Ostuacán, Chiapas, México. 2008) es un proyecto integral entre los gobiernos federal y estatal; y asociaciones civiles y privadas, como parte del programa Proyecto Mesoamérica que comenzó a operar en México desde Junio de 2009.[9] Se identificó un nuevo sitio para la reubicación de una comunidad indígena de origen Zoque que fue afectada por un movimiento de tierra producido por un desplazamiento de lodo a orillas del río Grijalva que destruyó el asentamiento en su totalidad, cobrando la vida de al menos 25 personas. Tardó cerca de 2 años la construcción del proyecto en el predio El Cinco, con una extensión de aproximadamente 200 Hectáreas para más de 400 familias y durante su construcción fueron reubicadas la mayor parte de las familias en albergues, un campamento y en la escuela primaria Belisario Domínguez.[10] Se ha mencionado en múltiples medios que su construcción fue forzada para la construcción de una presa, pero no será objeto de esta tesis analizar su problemática social, motivos y afectaciones que se han debatido durante últimos años, pero destaca su construcción de tipo rural para los damnificados en un nuevo desarrollo. Como política pública es una experiencia que debe ser mencionada en este marco referencial, como ejemplo de nuevos asentamientos rurales sustentables en nuestro país,[11] Lo relevante de esta experiencia es la coordinación de gobiernos y fundaciones en la construcción de la comunidad en un predio ubicado en una reserva ecológica de Chiapas, que cuenta con actividades rurales que no generan emisiones contaminantes y una serie de equipamientos que sostienen sus actividades locales.

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El Rehilete (Villagran, Guanajuato, México. 2009) es un desarrollo habitacional certificado por el grupo DUIS, planeado en 4 etapas desde 11,688 viviendas hasta 47,400 habitantes en una superficie de 158 Hectáreas. El proyecto presentó un corredor industrial complementario y 56 naves en 8 Hectáreas. No se cuenta con abundante información, pero se ha mencionado que cuenta con su propia planta tratadora de aguas residuales y separación de desechos sanitarios, pavimentos que facilitan la absorción del agua de lluvia a los mantos freáticos y servicios de infraestructura como cable, telefonía e Internet.[12] Se presenta en el presente marco para hacer destacar el bajo perfil sustentable de algunos desarrollos que buscaron certificación respecto a los proyectos sustentables anteriormente mencionados.

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Ciudad Nah-Uj y Ciudad Caucel (Yucatán, México. 2010) se encontró en proceso de revisión para su certificación de DUIS, sin embargo no la obtuvo. No existe información pública sobre el proyecto de Ciudad Nah-Uj, aunque el gobierno de Yucatán ha promovido junto con el desarrollador el proyecto de Ciudad Caucel en las orillas de Mérida, donde se proyectó en 2004 la construcción de 70,000 viviendas a largo plazo. El Director del Instituto de Vivienda de Yucatán informó que se contaba con 600 Hectáreas en Caucel II y 3,000 en Ucú para alcanzar poco más de 140,000 viviendas en ambos desarrollos. Por otro lado el secretario de Desarrollo Urbano y medio ambiente del estado, informó la construcción de equipamientos e infraestructura primaria en apoyo de estos desarrollos dentro del proyecto Renacimiento de la Frontera Sur (27 de Agosto de 2009).[13]

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En la actualidad existen 3 DUIS certificados: Valle de las Palmas (Baja California), Puerta de Anza (Sonora), y Ciudad Natura (Nuevo León).[14] No se cuenta con información oficial completa sobre estos desarrollos, sin embargo se hará referencia en lo posible.

Valle de Las Palmas (Baja California, México. 2010), llamado Valle de San Pedro, aunque se denomina así por la zona en la que se encuentra dentro de la totalidad del polígono de Valle de las Palmas. Inició su gestión desde el año 2003, en el que participaron el Grupo DUIS, Gobierno del Estado de Baja California y el Gobierno del Municipio de Tijuana. El Programa Parcial de este desarrollo abarca una superficie de más de 5,800 Hectáreas, que dará cabida a 180,000 viviendas para 765,000 habitantes. Sólo ha sido certificada como DUIS la primera etapa del proyecto en una superficie de 435 Hectáreas, donde se construirán más de 10,000 viviendas principalmente para familias con ingresos menores a 3 salarios mínimos, 200 Hectáreas de uso industrial para una proyección de generación de hasta 8,000 empleos, destinando 50 Hectáreas para un campus de la Universidad Autónoma de Baja California. Destaca la propuesta de inversión de 50% por capital privado y 50% público. La empresa Urbi, encargada de esta encomienda actualmente se encuentra saliendo de un proceso de concurso mercantil, siendo éste proyecto una de las principales causas de quiebra.

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Puerta de Anza (Sonora, México. 2010) se encuentra en el municipio de Nogales, en una superficie de 1,032 Hectáreas para construir en su primera etapa 22,337 viviendas para 87,113 habitantes; su densidad es de 84 Habitantes / Hectárea. Se ubica en la frontera con Arizona (Estados Unidos) y será complemento de la inversión ferroviaria que hará el Gobierno Federal desde el puerto de Guaymas, extendiendo su red hasta la frontera norte. Se ha mencionado en sus proyecciones económicas que tendrá una suficiente oferta de servicios médicos para el mercado nacional y estadounidense; y en el tema sustentable destaca la utilización de energía solar para alumbrado público mediante Leds.[15] Contará con su propio Programa Parcial, un libramiento oriente, una garita comercial, centro cívico y cultural, parque industrial, parque central, agua reciclada, gas natural y cableado subterráneo. Se menciona a través del portal del Ayuntamiento que este proyecto contará con el 100% de pavimentación y áreas verde que disminuirán el polvo.[16]

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Ciudad Natura (Nuevo León, México. 2010) se encuentra en el municipio de Apodaca, en una superficie de 183 Hectáreas. Se pretende construir 9,000 viviendas para 37,440 habitantes en su primera etapa. Su densidad es de 205 Habitantes / Hectárea, siendo parte de un proyecto que también se promueve en el estado de Veracruz (Medellín Bravo) por parte de la empresa Viveica, filial de Ingenieros Civiles Asociados (ICA). En medios electrónicos se menciona que contará con generación eléctrica mediante celdas solares en tanques elevados, planta de tratamiento de agua, utilización de energía eólica para alumbrado público, obturadores de agua en tomas particulares de casas, centro cívico, centros de barrio, comercios, escuelas, áreas verdes e instalaciones deportivas.[17]

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En el marco referencial, es notorio que las experiencias mexicanas en desarrollo rural sustentable surgen de manera espontánea en el caso de Ciudad Rural, contra la planeación que requiere un desarrollo como Dongtan. En cuanto a desarrollos urbanos sustentables, las densidades en Otay Ranch y Canberra son generosas en comparación con las del proyecto de Valle de las Palmas, que alcanza un mayor volumen de población que la ciudad de Canberra, pero utilizando sólo el 0.5% de superficie de esta última. Respecto a las ciudades sustentables europeas, éstas presentan amplios porcentajes del total en equipamientos, mientras que los DUIS de Sonora y Nuevo León a diferencia de las primeras su componente principal es la vivienda. Los hallazgos importantes de estos ejemplos permiten diferenciar densidades entre las experiencias internacionales y mexicanas, siendo relevantes en las ciudades estadounidenses y europeas su inversión en tecnología, infraestructuras y utilización de energías de bajas emisiones contaminantes. Destaca también la aportación de la Europôle Méditerranéen de l’Arbois, como proyectos de aglomeración de equipamientos que podrían aplicarse mediante centros de negocios ubicados en localidades urbanas aisladas, siendo una estrategia de desarrollo regional.

Puede resumirse que los DUIS pueden lograrse sin distinción de escala, presentándose en grandes superficies de urbanización, sin embargo como en las ciudades estadounidenses, necesitan autonomía ante la presencia de localidades urbanas de mayor jerarquía, lo cual hará válido su carácter autosustentable. Las experiencias recientes refieren que los proyectos de desarrollo sustentable deben ser ambiciosos en cuanto a su inversión tecnológica y la amplitud de superficies, donde su componente principal no necesariamente debiera ser la vivienda, relacionando espacios ecológicos en comunidades, y respetando límites geográficos que por su localización se encuentren en armonía con el medio ambiente.

Manuel Elihú Díaz

Arquitecto, Maestro en Urbanismo

@manuelelihudiaz

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[1] Renacimiento Urbano o Urban Renaissance es un término británico que describe un reciente proceso de redensificación y mejoramiento en diversas ciudades en Inglaterra a mitades del siglo XX, y en algunas ciudades norteamericanas como Detroit, Michigan. Para abundar más sobre el tema consultar: Our Towns and Cities: The future. Delivering an Urban Renaissance. Urban White Paper. Department of the Environment, Transport and the Regions. The Stationery Office, London, 2000.

[2] Organisation for Economic Co-Operation and Development (OECD). Urban Reinaissance. Canberra: A Sustainable Future. 2002. p. 91.

[3] Ibídem.

[4] Ruano, Miguel. Ecourbanismo: Entornos humanos sostenibles: 60 Proyectos. Gustavo Gili, Barcelona. 1999. Se puede encontrar información general y mapas esquemáticos en: www.otayranch.com (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[5] Se puede consultar su Plano de usos del suelo en:

www.sanjoseca.gov/planning/gp/PDF/Communications_Hill_Web.pdf  (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010). Y sus características principales en:

http://homes.point2.com/Neighborhood/US/California/Santa-Clara-County/San-Jose/Communications-Hill-Demographics.aspx (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[6] Ruano, Miguel. Ecourbanismo: Entornos humanos sostenibles: 60 Proyectos. Gustavo Gili, Barcelona. 1999. Se puede consultar su Plano de distribución en:

www.newtownwilliamsburg.com/siteplan.html (Consultado el día: 8 de Abril de 2010).

[7] Ibídem.

[8] Revista Plataforma Urbana. Chile. www.plataformaurbana.cl/archive/2007/05/05/alejandro-gutierrez-en-wired-china-y-la-construccion-de-ciudades-verdes (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[9] Periódico Excélsior. 18 de Septiembre de 2009. Nacional/Redacción: En Chiapas estrenan la ciudad sustentable.

[10] Periódico El Universal. 6 de Diciembre de 2007. www.eluniversal.com.mx/estados/66915.html  (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[11] Para abundar más un análisis desde el punto de vista social, se puede consultar el artículo de Zunio, Mariela y Pickard, Miguel: Ciudades Rurales en Chiapas: despojo gubernamental contra el campesinado. (2009) publicado en ECOPORTAL; www.ecoportal.net/content/view/full/83736 (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010). Es interesante su crítica sobre el corte neoliberal del programa, las empresas participantes, los fondos y su análisis sobre la política del programa Ciudades Rurales, orígenes, objetivos y diversas afectaciones colaterales.

[12] Periódico El Correo, Guanajuato. 4 de Abril de 2009. www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=109537 (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[13] Gobierno del Estado de Yucatán. Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente. Noticias.

www.seduma.yucatan.gob.mx/noticias/noticia-detalles.php?IdNoticia=45 (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).

[14] Figueroa Caballero, Marco Antonio. SHF: Taller de DUIS. 5 de Febrero e 2010.

[15] Ibídem.

[16] Guía de DUIS. Versión 1.1. 2009. y; Ayuntamiento de Nogales, Sonora. Portal Electrónico. Presentan proyecto Puerta Anza para el desarrollo de la ciudad de Nogales.

www.nogalessonora.gob.mx/index.php?module=vernoticia&id=231 (Consultado el día 23 de Marzo de 2010).

[17] Guía de DUIS. Versión 1.1. 2009; Green Momentum, y Terra Colombia.

http://greenmomentum.com/wb3/wb/gm/gm_content?id_content=1541 (Consultado el día 23 de Marzo de 2010).

Los DUIS: Las Ciudades Sustentables que no vieron la Luz

69663913_490905698124153_7330808475587705673_n.jpg?_nc_ht=scontent.cdninstagram¿Qué fue de los DUIS de hace 6 años?, ¿qué marcó la pauta para abandonar uno de los más ambiciosos proyectos en México donde se pretendió incorporar al sector público y privado en el combate al rezago de vivienda?

Sigue leyendo “Los DUIS: Las Ciudades Sustentables que no vieron la Luz”

Concepto de Desarrollo Sustentable

El Desarrollo Sustentable es un concepto adoptado por diversos países del mundo a fin de fortalecer políticas competitivas que mejoren la calidad de vida. Su definición ha sido agotada y sobre-utilizada para referirse a temas ecológicos y ambientales, aplicada en los últimos años a proyectos que se sostienen a si mismos en sus actividades intraurbanas, pero en su aplicación solo alcanzan a cumplir un perfil de áreas verdes e industrias de bajas emisiones contaminantes. En México no se encuentra suficiente información de qué es sustentable para los mexicanos llevando a cuestionar si ¿el desarrollo Sustentable es una política de moda para el Desarrollo Urbano?
En el mundo comienza a tomar interés el tema después de un estudio desarrollado por el Club de Roma, llamado“Los Limites del Crecimiento” (IMT. 1972) donde se elaboran proyecciones de población al 2100, que arrojaron resultados preocupantes por la sobreexplotación de recursos y graves problemas ambientales debido a la acumulación del capital en su búsqueda del constante crecimiento económico ocasionando serios desabastos de recursos y un grave deterioro en la calidad de vida a nivel mundial; se llevó a la discusión en la Conferencia sobre Medio Humano de Naciones Unidas (Estocolmo, 1972) y posteriormente se plantea una agenda global para el cambio en la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas (1983) con la preocupación de proteger el medio ambiente de las actividades humanas. Pero el concepto de “Desarrollo Sustentable” fue mencionado en una publicación llamada “Nuestro Futuro Común” por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas (1987), también conocida como Comisión Brundtland. En esta publicación lo define como “aquel que puede lograr satisfacer las necesidades y las aspiraciones del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades y aspiraciones“, haciendo una referencia hacia la integración, función e interrelación entre medio ambiente y desarrollo. El informe establece que las autoridades locales usualmente tienen el poder político y la credibilidad para tomar iniciativas que aseguren y provean investigaciones en la innovación de vías que reflejen sus condiciones locales, dándoles la capacidad de manejar, controlar, experimentar y liderar el Desarrollo Urbano (Informe Brundtland 1987). Esto originó a que el tema Sustentable se adopte como una política en los países integrantes de Naciones Unidas.
Existen abundantes investigaciones y publicaciones (principalmente durante las últimas dos décadas) que coinciden en tres aspectos fundamentales que caracterizan al desarrollo sustentable, en dimensiones sociales, ambientales y económicas. El término Sustentable puede ser un una palabra abstracta que resume un conjunto de características, pero es más bien una cuestión práctica. Los primeros acercamientos a la práctica datan de las ciudades medievales como comunidades autosustentables, pero al paso del tiempo, la literatura y los estudios urbanos regresan a retomar el tema mediante nuevos planteamientos e ideales sobre cómo deberían ser las comunidades de nuestro tiempo pensando en las futuras generaciones, para garantizar en el presente las mismas oportunidades de desarrollo respetando al medio ambiente, por lo que este término sustentable no tiene que ver con el concepto literal de sustentar algo, pues le daría un carácter de anti-crecimiento (Portney. 2003). En países europeos y en experiencias estadounidenses mantienen el término sustentable para referirse a núcleos de comunidades, y partiendo de esos núcleos entendiéndolos dentro de una red, pasan al tema de ciudades sustentables; y de acuerdo a la última afirmación del informe Brundtland, las ciudades en sí mismas desarrollaron su propio concepto sustentable en el orden de lo que para ellas es importante.
Para ejemplificarlo existen definiciones relevantes en ciudades estadounidenses; para Seattle, sustentabilidad se define como un largo término cultural, económico, ambiental, salud y vitalidad; en Santa Mónica las comunidades buscan crear las bases para un camino sustentable como un modo de vida local y global salvaguardando sus propios recursos para prevenir el entorno ambiental y la salud humana; en Cambridge, Massachussets, sustentabilidad significa la búsqueda de la habilidad de la comunidad para utilizar sus recursos humanos y tecnológicos para asegurar que todos los miembros del presente y futuras generaciones obtengan mayor calidad de vida mientras tengan íntegro el sistema ecológico del cual toda la vida y producción depende. (Zachary. 2005)[1]. En nuestro país ha sido prematuro integrarnos a la línea del concepto global que se desarrolla en otros países, pero se logrará tomando la iniciativa de elaborar definiciones del término sustentable acorde a sus necesidades locales específicas y apegadas a la realidad de sus propias comunidades, como establece el Informe Brundtland de 1987; porque no existe una inclusión gubernamental en la cual el Estado adopte el desarrollo sustentable como una política de planeación seria, que previamente la defina y se inscriba en todos nuestros ordenamientos para la planeación de ciudades, cuando difícilmente existe planes urbanos actualizados.
El Desarrollo Urbano causa afectaciones ambientales por muy sustentable que sea. Algunos autores como Rod Burguess, Marisa Carmona y Theo Kolstee (1997) han criticado la aplicación de la sustentabilidad como estrategia y política de Desarrollo Urbano en países en vías de desarrollo, principalmente porque lo han reconocido recientemente contra el acelerado crecimiento de la urbanización en ciudades que ya tienen graves problemas ambientales; en otras palabras la aplicación de políticas de sustentabilidad no planean nuevas ciudades sino que se aplican para resolver los problemas de las ya existentes como prioridad. De acuerdo con esta teoría existe una específica racionalidad ambiental que debe ser considerada en la elección y construcción de un sistema político urbano-regional y nacional; y se garantice un ambiente racional que demanda la reinserción de las bases territoriales para planear, basadas en una detallada y estrecha integración del aspecto socio económico y parámetros ambientales en varias escalas espaciales.[2] Estos autores señalan que una premisa hacia la sustentabilidad se logra con instrumentos como la descentralización y critican la privatización con objetivos sociales como causantes del deterioro de la legitimidad política y social necesaria para la planeación sustentable. Otros autores como John F.C. Turner (1997) señalan un cambio de paradigma, definiendo al desarrollo sustentable como una retórica requerida a nivel político que sirve para disfrazar políticas de crecimiento insostenible en países en vías de desarrollo. Algunas lecturas añaden tópicos a favor y en contra del concepto de sustentabilidad, dependiendo su escala, principalmente por ser distinto el análisis de la sustentabilidad en una zona metropolitana que el análisis de una pequeña comunidad sustentable.
La sustentabilidad trasciende en la discusión hacia la generación de políticas de Estado en los países integrantes de Naciones Unidas. En la actualidad se convierte en una estrategia global a través de diversos foros y conferencias mundiales como la Declaración de Hanover de los líderes municipales en el umbral del siglo XXI (Tercera Conferencia de Ciudades Europeas Sostenibles. 2000) incluyendo la protección del medio ambiente y combate a la pobreza como prioridad en sus respectivas agendas internacionales (Cumbre de Johannesburgo 2002), posteriormente con la Declaración de Kuala Lumpur (2004) donde señalan la falta de compromiso de los países industrializados con las naciones más pobres, hasta la elaboración del Protocolo de Kyoto (2005) para la reducción de emisiones de gases contaminantes, con sus respectivas críticas a China y Estados Unidos por su falta de compromiso como principales países contaminantes (Cumbre de Bali 2007).
El concepto de sustentabilidad se entiende en la práctica, principalmente en las ciudades de primer mundo. Una ciudad sustentable es aquella capaz de maximizar sus competencias en una economía global; una sólida cohesión social; una medio ambiente con calidad sustentable, diversidad y personalización del lugar; conciliación de socios y líderes; flexibilidad en la toma de decisiones; creando mejores vínculos entre ciudad y región; consolidando comunidades; y manejar el crecimiento urbano de mejor forma en las áreas del centro y las periferias urbanas.[3]
Nuestra debilidad esgrima en la falta de dicho concepto en nuestra legislación más que su simple mención en el Plan Nacional de Desarrollo (2007-2012), que fortalezca el término sustentable para su aplicación instrumental en la normatividad de primer orden. El Estado no ha generado una definición que represente nuestra realidad conforme a nuestras características como nación, encontrándose el término Sustentable en el artículo 73 Ley de Vivienda en su anexo técnico, también mencionado en la Ley de Asentamientos Humanos, al definir que el ordenamiento territorial de los asentamientos humanos[4] tenderá a mejorar la calidad de vida de la población rural y urbana mediante el desarrollo socioeconómico sustentable[5] como también su distribución[6] en coordinación con el Ejecutivo Federal.[7] La única aproximación a su definición dentro del primer orden instrumental se encuentra en el Artículo 13 Fracción V, que sostiene que el Programa Nacional de Desarrollo Urbano, sujetado a las previsiones del Plan Nacional de Desarrollo contendrá: Las orientaciones para el desarrollo sustentable de las regiones del país, en función de sus recursos naturales, de sus actividades productivas y del equilibrio entre los asentamientos humanos y sus condiciones ambientales.[8] Es hasta los últimos gobiernos cuando se comienza a hablar de desarrollo sustentable como un requisito de planeación, pero no como un concepto que englobe nuestra situación en términos globales.
En el país ya existía la preocupación por regular y planear el tema ambiental aunque no como estrategias sustentables, siendo que la primera legislación sobre medio ambiente se diera en la primera mitrad el siglo XX con la Ley de Conservación de Suelo y Agua, y posteriormente en los setentas con la Ley para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, sin embargo se logra una primera experiencia institucional a partir de 1982 cuando se crea la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE). Mientras que en 1997 se promulgó el Protocolo de Kyoto para su futura aprobación en 2005 (Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), nuestra legislación apenas avanzaba en la promulgación de la Ley general de equilibrio ecológico y la protección al ambiente publicada en 1988 y fue hasta 1992 cuando diversos sectores incluyendo el ambiental se integran a la SEDESOL y se forma el Instituto Nacional de Ecología y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. En 1994 se crea la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, pero fue hasta el 2000 cuando Pesca pasa a formar parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA); quedando dicha institución como la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT) hasta la fecha.[9] La experiencia mexicana en materia de Medio Ambiente no es reciente, encontrándose escasos ejemplos sobre su aplicación y experiencias en el establecimiento de políticas de desarrollo sustentable, aunque ha cobrado interés en la última década, destacando esfuerzos como: el Programa Integral para el Desarrollo Sustentable del poniente de la Zona Metropolitana del Valle de México (PIDSP-ZMVM), el Código de Desarrollo Urbano Sustentable en y Tamaulipas (2008) y el Distrito Federal (En Proyecto, 2010); y la Ley de Desarrollo Urbano Sustentable en Puebla (2003). Una aplicación relevante la realiza la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) mediante el Programa Específico de Desarrollo Habitacional Sustentable ante el Cambio Climático (2008), derivado del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, que establece Certificados de Reducción de Emisiones de CO2 en la producción de vivienda de interés social.[10]
Por otro lado los efectos más importantes que tuvieron las políticas sustentables internacionales en nuestro país se han manifestado en temas económicos. Desde 1987 cuando se crea el Departamento de Medio ambiente del Banco Mundial, y después de la participación de éste en la Conferencia de Naciones Unidas en 1992 en Río de Janeiro, elaboró el primer Informe sobre el desarrollo mundial 1992: desarrollo y medio ambiente. [11] El Banco Mundial inicia actividades ambientales dirigidas a los países miembros incluyendo a México; dirigiendo políticas de creación de organismos e instituciones para implementar programas destinados a apoyar el desarrollo ambientalmente sostenible y otorgó diversos préstamos para mitigar la pobreza y contribuir a la protección del medio ambiente. Los primeros beneficiarios de esta política multinacional fueron: China, India, Costa Rica, Bulgaria, Mozambique, Polonia y México.[12] El problema de la erogación de préstamos para estos proyectos derivó en carecer de una evaluación póstuma que le diera seguimiento y vigilancia para la concreción de sus objetivos.
En el plano internacional, la aplicación de políticas de fomento al desarrollo sustentable ha derivado en la erogación de recursos a los países en vías de desarrollo, donde se subordina el tema ambiental al económico. A partir de la información publicada por el Banco Mundial, actualmente existen 39 proyectos activos en México desde 1999 que suman una inversión alrededor de 163.6 Millones de Dólares, entre los cuales sólo son 2 proyectos referentes al tema urbano para el subsistema de Transporte Urbano: Capacitación técnica a la Asociación Público–Privada (PPP, por sus siglas en inglés: Public-Private Partnership) para el transporte en Jalisco (2008) y el Financiamiento al proyecto del Metrobus en Insurgentes DF (2005-2015), los cuales suman 2.6 USD, que representan sólo el 2% invertido en materia urbana respecto al total invertido en otros temas, principalmente económicos.[13] Este 2% demuestra la trascendencia económica que tiene la sustentabilidad en los préstamos del Banco Mundial, dado que no existe una importante inversión en materia urbana que relacione su preocupación por el medio ambiente.
La subordinación de lo sustentable ante prioridades económicas también se presenta en la administración pública mexicana. El presupuesto de egresos para las Secretarías del ramo ambiental en México experimentó importantes cambios desde 1996, ocupando SEMARNAP un 0.88% del total del presupuesto federal destinado a secretarías de Estado, disminuido a 0.32% para el año 2002 cuando pasa a ser SEMARNAT.[14] Sin embargo ha tenido un crecimiento importante desde 4.54% en 2004 hasta un 5.88% para el 2010. Lo interesante es evaluar si este incremento presupuestal en los últimos 6 años para el ramo administrativo en torno a lo ambiental se ha reflejado en incrementos a las inversiones relacionadas al medio ambiente. No ha sido extraño que en las últimas décadas se aborde el tema ambiental haciendo referencia a la reforestación, la construcción de obras hidráulicas, a recortes al suministro de agua en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) por mantenimiento del Sistema Cutzamala, y toda serie de acciones que no toman con seriedad el desarrollo sustentable. Será necesario en una futura línea de investigación que se diagnostique y evalúe el comportamiento de estas instancias competentes al desarrollo sustentable conforme a sus resultados, pues la sustentabilidad es una cuestión práctica que no se resuelve mediante incrementos presupuestales.
El interés ambiental tampoco resuelve la sustentabilidad, pero es condicionante para la elaboración de una política integral de desarrollo sustentable que lo integre junto a los temas socioeconómicos dentro del primer orden instrumental, representado por la Constitución. Durante 2004 se logró una importante inversión presupuestal para la SEMARNAT que coincide con la realización del 2º Foro Nacional de Suelo para Vivienda (2004) cuando el concepto de Macrodesarrollos se encaminaba hacia la búsqueda de un ordenamiento integrador de proyectos de vivienda sustentable, originando a los DUIS durante el Primer Foro Internacional de Vivienda Económica Sustentable en septiembre de 2009. Surge la pregunta ¿porqué no abordamos con seriedad la sustentabilidad en nuestra Planeación Urbana?.
En las ciudades estadounidenses, sin tratar de comparar nuestra realidad, es común identificar la integración del tema sustentable en sus instrumentos de planeación. En el caso de Chattanooga (1995) existe un Plan Sustentable que regula temas como la limpieza del agua, conservación forestal, inserción de eco-parques industriales, bajos consumo de energía, transporte de bajas emisiones contaminantes, reciclamiento y reutilización de materiales, etc.; con proyecciones a largo plazo. Portney (2003) ejemplifica los planes sustentables de las ciudades de San Francisco (1996) y Seattle (1995), las cuales elaboran una cédula de indicadores por características de la ciudad en las cuales autoevalúan su desempeño anual para realizar acciones públicas que mejoren sus comportamientos[15]. En su análisis podemos distinguir los siguientes indicadores para las ciudades sustentables norteamericanas:[16] ·
  • Indicadores de Medio ambiente, Salud y Huella Ecológica.[17] Establece variables anuales de la población como el consumo de energía por habitante, gasolina utilizada anualmente, volumen de agua potable por habitante, porcentaje de comida consumida de origen local, cantidad de desechos sólidos por habitante, total de desechos sólidos generados, porcentaje de desechos reciclados, precio de la energía por habitante, calidad física del medio ambiente (Aire, agua y suelo), emisiones contaminantes por temas urbanos como el transporte y usos del suelo.
  • Indicadores de consumo de energía. Se refiere a las variables de todos los recursos energéticos consumidos por habitante, a nivel distrito y global como son Kilowats por hora, porcentaje de energía derivada de la producción por energía solar, y monto anual de gasolina por habitante. ·
  • Indicadores de desempeño de la economía local. Variables como tasa de empleo y desempleo local, porcentaje de familias de bajos ingresos, ingreso per cápita, total de recursos en impuestos municipales, monto y calidad de producción anual, comportamiento de la distribución de puestos de trabajo. ·
  • Indicadores de Gobierno Sustentable. Se refiere a elementos que miden la salud de la sociedad civil y su participación en la comunidad. Portney ejemplifica el caso del estado de Texas con el Central Texas Indicators Project (2000) que incluye una variable de participación de votos en elecciones locales y los apoyos de la comunidad hacia organizaciones sin fines de lucro, o como el caso de Florida en Indicators of government/politics: la población evalúa al gobierno mediante encuestas locales, midiendo su tendencia en porcentajes de votos registrados y variables como el porcentaje de personas suscritas a algún periódico o publicación. ·
  • Indicadores de Equidad. Las ciudades estadounidenses hacen énfasis a variables como nivel de ingresos por familias de bajos recursos, porcentaje de personas que creen que el racismo en un problema de la ciudad (Jacksonville, Florida), y número de quejas por discriminación en el empleo.[18]
La utilización de estos indicadores generan acciones públicas para las ciudades sustentables, para lo que los gobiernos se obligan a monitorear su competitividad, fortaleciendo el control del espacio y la autonomía del desarrollo, entendido más como una comunidad que como una estructura urbana; siendo altamente recomendable que se aplicaran estos indicadores en la planeación de ciudades mexicanas, buscando la previsión de externalidades producto de la urbanización. Su aplicación en la administración pública local podrá mejorar las políticas sustentables a fin de elevar la calidad de vida de sus habitantes.
El hallazgo importante del concepto de sustentabilidad es conocer el grado de aplicación al que están dispuestos los Estados para afrontar sus fenómenos ambientales, que consiste en el respeto al medio donde habitan sus comunidades urbanas, destacando la relevancia de está última, que sirven para referir a los nuevos desarrollos urbanos como nuevas comunidades y no simples conjuntos habitacionales. En este marco podemos afirmar que el Desarrollo Urbano Sustentable necesita de una política integral de gobierno que en un contexto macroeconómico requiere de estrategias sustentables para los asentamientos presentes y futuros mediante espacios donde la comunidad participe en su propio desarrollo, ofreciendo oportunidades a las siguientes generaciones para desarrollarse y contar con una mayor calidad de vida.

Manuel Elihú Díaz Bautista

Arquitecto, Maestro en Urbanismo.

@manuelelihudiaz @arqyurboficial

Referencias:

[1] Portney, Kent E. Taking sustainable cities seriously: economic development, the environment, and quality of life in American cities. Massachusetts Institute of Technology. 2003. p. 9.
[2] Burguess, Rod, Carmona Marisa y Kolstee, Theo. The Challenge of Sustainable Cities. Neoliberalism and Urban Strategies in Developing Countries. ZED Books, Urban Development/Develompent Studies. UK. 1997. p. 81.
[3] Organisation for Economic Co-Operation and Development (OECD). Strategic Planning for Camberra’s Sustainable Urban Development. Urban Reinaissance. Canberra: A Sustainable Future. 2002. p. 109.
[4] Ley de Asentamientos Humanos. Artículo 2. (…) Fracción XIV. Ordenamiento territorial de los asentamientos humanos: el proceso de distribución equilibrada y sustentable de la población y de las actividades económicas en el territorio nacional; (…)
[5] Ibídem. Artículo 3. (…) Fracción II. El desarrollo socioeconómico sustentable del país, armonizando la interrelación de las ciudades y el campo y distribuyendo equitativamente los beneficios y cargas del proceso de urbanización; (…)
[6] Ibídem. Artículo 7. Fracción III.
[7] Ibídem. Artículo 7 Fracción II.
[8] Ibídem. Artículo 13.
[9] Escobar Delgadillo, Jessica Lorena. El Desarrollo Sustentable en México (1980-2007). Revista Digital Universitaria. 10 de marzo 2007, Volumen 9 Número 3, ISSN: 1067-6079. www.revista.unam.mx/vol.9/num3/art14/art14.pdf (Consultado el día: 9 de Marzo de 2010).
[10] CIDOC y Sociedad Hipotecaria Federal. Estado Actual de la vivienda 2009. México. CIDOC, SEDESOL, CONAVI, INFONAVIT y SHF. 2009. p. 96.
[11] World Bank, Operations Evaluation Department. Promoting environmental sustainability in development. The International Bank for Reconstruction and Development/ the World Bank, 2002. pp. XI-XVII.
[12] Los préstamos llegaron hacia proyectos como la rehabilitación de la meseta Loess en China, proyecto de rehabilitación de tierras con alto contenido de Sodio en Ultar Pradesh en India, proyectos sobre contaminación industrial en Bulgaria, proyecto de ordenación de recursos de tierras áridas en Kenya, proyectos de calefacción en distritos en Polonia y proyectos sobre contaminación atmosférica en México. Ibídem.
[13] Fuente: Página Web. World Bank. Elaboración con datos económicos del Banco Mundial.
[14] Escobar Delgadillo (2007). El porcentaje de los presupuestos son los siguientes: para la SEDUE (1990) 0.035%, SEDESOL (1994) 0.146%, SEMARNAP (1996) 0.887%, SEMARNAP (2000) 0.378%, SEMARNAT (2001) 0.327%. Todos los porcentajes se toman respecto al presupuesto general de egresos en todas las secretarías de Estado, haciendo referencia a que el presupuesto federal creció considerablemente en esos años con respecto a años anteriores y es probable que por ello la proporción se vea disminuida. Las siguientes cifras hasta el 2010 corresponden a elaboración propia conforme a lo publicado en los respectivos Presupuestos de Egresos Anuales, consultados en el Diario Oficial de la Federación y la Cámara de Diputados.
[15] Portney, Kent E. Taking sustainable cities seriously: economic development, the environment, and quality of life in American cities. Massachusetts Institute of Technology. 2003. pp. 44-47.
[16] Ibídem. pp. 52-57.
[17] Ecological Footprints o Huella ecológica en español, es un concepto publicado por William Reese (1992) que se refiere a un parámetro entre la demanda del ser humano con respecto a la cantidad que produce su medio ambiente en términos de recursos. Por ejemplo en 2005, la huella ecológica total la humanidad fue estimada en 1.3 de Tierras-planeta, esto significa que el ser humano utiliza servicios ecológicos 1.3 veces tan rápidas como la tierra puede renovarlos. Esta cantidad se va actualizando año con año por la ONU. Para abundar más en el tema se puede consultar: Wackernagel, Mathis y Rees, William, Our Ecological Footprint. New Society Press. 1996.
[18] Para abundar más en los indicadores que resume Portney en la aplicación de planeación sustentable de ciudades norteamericanas, sobre las cédulas de San Francisco y Seattle; y específicamente el análisis de indicadores, consultar el índice de elementos de ciudades sustentables tomadas con seriedad en: Portney, Kent E. Taking sustainable cities seriously: economic development, the environment, and quality of life in American cities. MIT. 2003. p. 65.